martes, 21 de junio de 2011

DENOMINACIONES CRISTIANAS DEL BAUTISMO

En general —en todas las denominaciones cristianas— el bautismo constituye el rito de la iniciación fundamental. Es el signo sacramental por el cual una persona es consagrada en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, participando de la filiación divina de Jesucristo y entrando así a formar parte de su Iglesia. El Bautizado, por el hecho de pertenecer a Cristo, es incorporado a la Iglesia como miembro del Pueblo Santo de Dios. El Bautismo libera a la persona concreta de los efectos del pecado original y lo introduce en la nueva vida de Cristo, participando simbólica y eficazmente de su muerte y resurrección, y lo reviste por el Espíritu Santo en la dignidad de ser hijo de Dios.
Para las comuniones católicas, como la Iglesia Ortodoxa, otras iglesias orientales (Iglesia Armenia, Iglesia Etíope, etc.), la Iglesia Católica Romana y la Comunión Anglicana, así como para el protestantismo clásico (Luteranismo, Presbiterianismo, Metodismo y otros), el bautismo se considera un sacramento.
Las iglesias de la Reforma Radical o anabaptistas (bautistas, menonitas), y el Cristianismo fundamentalista (véase: fundamentalismo cristiano), lo consideran —no un sacramento—, sino una Ordenanza de Cristo.
Elementos simbólicos: agua bendita, cirio, óleo, etc.
Inicialmente se impartía sólo a adultos pero desde el siglo IV se empezó a impartir a niños, bajo la garantía y compromiso de la fe de sus padres. El ministro ordinario del sacramento es un ministro ordenado (Obispo, Presbítero o Diácono) o un bautizado cuando hay ausencia de ministro ordenado o, en casos muy particulares, cualquier persona (incluso un no bautizado) que lo imparta con la intención y en el modo con que lo administra la Iglesia.







El rito y la ceremonia esenciales del bautismo
El bautismo consiste (en la iglesia católica) en una ceremonia en que una persona que ha de unirse a la comunidad cristiana entra en contacto con el agua de cualquiera de estas tres maneras: inmersión, ablución (derramamiento) o aspersión.
La inmersión era la forma primitiva generalizada, y pervive en la etimología de la propia palabra «bautismo». De ello dan testimonio arqueológico las grandes fuentes bautismales del arte paleocristiano en numerosos templos cristianos en oriente y occidente, tanto los que siguen activos como los que yacen en estado de ruina. La inmersión sigue siendo la forma obligatoria en la Iglesia Ortodoxa y en todas las iglesias orientales (aun las que están unidas a Roma), así como en la Reforma Radical y en el Cristianismo Fundamentalista.
La ablución o derramamiento es la forma generalizada en el Catolicismo Romano; sin embargo, en estas mismas comuniones eclesiales la inmersión ha sido revalorada como un signo más expresivo del significado del bautismo, y se practica ampliamente en numerosas diócesis y parroquias. Es un hecho que tanto el Misal Romano (católico romano) como el Libro de Oración Común(anglicano) recomiendan la inmersión como la forma más apropiada para el bautismo.
La aspersión consiste en salpicar con agua; se trata de una forma autorizada sólo para casos de emergencia extrema (y nunca como forma regular), por las iglesias que reconocen la ablución como administración válida del bautismo.
A partir del Concilio de Nicea (325, d.C.), la ceremonia (acto) de la inmersión o ablución es obligatoriamente triple, y el rito (palabras) del bautismo propiamente dicho, se centra en la invocación de la Trinidad sobre la persona que ha de ser bautizada (candidato o bautizando), con variantes según el rito de cada iglesia:
«Es bautizado el siervo de Dios (nombre...), de Jesuscristo, Amén», como ejemplo del rito bizantino de la iglesia ortodoxa y otras orientales.
«(Nombre...), Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.», es el ejemplo básico del cristianismo occidental.
Algunas iglesias fundamentalistas acuden exclusivamente a los datos del Nuevo Testamento, y aplican el bautismo únicamente con la fórmula «En el nombre de Jesús». Este es un punto de discusión teológica que tiene qué ver con el concepto de Dios Padre, de Cristo y del Espíritu Santo, que se tenga en cada denominación.
Y el método de bautizar enseñado y ejemplificado es el de inmersión solamente ya que va ligado estrechamente al significado.
En realidad el concepto del bautismo se hace sobre el efecto de la inmersión, es decir, «sepultando» a la persona en el agua, tal como lo dejó como enseñanza el Señor Jesucristo, y podemos ver el Fundamento Bíblico en Marcos 1:10: «Cuando salió del agua». Aquí podemos ver el contenido de expresión del Evangelista Marcos en expresar en el texto: «Cuando salió del agua» y para salir del agua, necesariamente el Señor Jesucristo tuvo que sumergirse en el Río Jordán, ya que el Apóstol Pablo, en Romanos 6:4, lo confirma, en decir: «Pues, por el bautismo fuimos sepultados junto con Cristo para compartir su muerte y, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la Gloria del Padre, también nosotros hemos de caminar en una vida nueva», y lo vuelve a repetir en Colosenses 2.12. «Esta circuncisión de Cristo es el bautismo. Al recibirlo, ustedes fueron sepultados con Cristo y también fueron resucitados por haber creído en el poder de Dios, que resucitó a Cristo de entre los muertos».




Institución
El bautismo parece estar relacionado al ambiente judío tras la deportación de Babilonia. La inmersión se practicaba para la purificación legal. Los esenios practicaban este tipo de ablución purificadora que, para ellos, era también moral, como han podido demostrar sus piscinas rituales en Qumram.
Entre los fariseos del siglo I se extendió la costumbre de sumergir en agua a los prosélitos tras la circuncisión, rito que implicaba la capacidad del neófito para acceder a los sacrificios y participar en el culto del Templo.
Juan el Bautista asumió este rito dándole el sentido de medio para la conversión (cf. Mc 1 4) y purificación del pecado. Esto implicaba que el templo ya no era el único lugar para la obtención de la expiación.
Tanto los escritores del Nuevo Testamento como algunos Padres de la Iglesia descubren en el Antiguo Testamento algunas figuras o prototipos del bautismo:
§  Las aguas sobre las que aleteaba el Espíritu Santo (cf. Gn 1 2)
§  El agua del arca de Noé (cf. 1 P 3 20-21)
§  La circuncisión (cf. Col 2 11-12)
§  El paso del Mar Rojo (cf. 1 Co 10 2)
§  La curación del leproso Naamán por bañarse en el embalse Jordán
La Iglesia católica considera el bautismo que administraba Juan el Bautista como prefiguración inmediata de lo que considera unsacramento. Según el evangelio, el Bautista tenía conciencia de que el rito que realizaba era un anuncio del que vendría (cf. Mc 1 8). Jesús no sólo se sometió al bautismo de Juan, sino que también llamó «bautismo» a su pasión y muerte (Mc 10 38 y paralelos).
El Concilio de Trento declaró que el bautismo de Cristo era diverso del de Juan. Y en el decreto Lamentabili, el Santo Oficio aclaró que el sacramento del bautismo no se puede considerar como un rito evolucionado de los usados por las religiones antiguas o por el judaísmo.
Dado que la Iglesia católica sostiene que no existe una institución jurídica y determinada a un solo momento de los sacramentos por parte de Cristo, los teólogos suelen afirmar que en tres momentos se da esta institución:
§  En primer lugar en el anuncio de Juan el Bautista: Jesús bautizaría con Espíritu Santo y con fuego (cf. Lc 3 16).
§  El diálogo de Cristo con Nicodemo (cf. Jn 3 5) donde el primero indica que el bautismo es necesario para la salvación.
§  Antes de ascender a los cielos, Jesucristo mandó a sus discípulos que bautizaran en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (cf. Mt 28 19 y paralelos).y seguirá por siempre.
Desarrollo del rito

Bautismo católico.
En el Nuevo Testamento se habla de una inmersión en el agua, acompañada de unas palabras y que requiere la fe del bautizando (cf. Hch 8 36-37). Sin embargo, hubo teólogos en los primeros siglos que negaron la necesidad del agua. Contra ellos escribió Ireneo (enAdversus Haereses I 21 4) y Tertuliano (De Baptismo I). Pero la expresión más clara está enAgustín: «¿Qué es el bautismo? Es una ablución de agua con la palabra. Quita el agua y ya no hay bautismo» (Comentario al evangelio de Juan 15 4).
En la Didaké (capítulo VII) se habla de una celebración con inmersión en agua, pero también de un rito por el que se derramaba tres veces agua sobre la cabeza del neófito. Hipólito habla de una celebración que seguía al catecumenado y que tras oraciones, preguntas y exorcismos, sometía al candidato a una inmersión en el agua. Sin embargo, es difícil que incluso en la Iglesia primitiva sólo se hayan dado casos de bautismo por inmersión. Si según los Hechos de los apóstoles, tras la predicación de Pedro fueron tres mil las personas que se bautizaron resulta muy difícil pensar que todos se hayan arrojado al agua.
También consta –por el testimonio de Cipriano (Carta 69 12)– que algunos enfermos eran bautizados seguramente por aspersión o infusión.
Así con el paso del tiempo el bautismo por inmersión fue abandonado paulatinamente (debido a la costumbre de bautizar a los niños lo más pronto posible) y el de aspersión se usó muy poco dadas las dudas sobre la efectiva ablución. El Código de derecho canónico de1983 indica que el bautismo se ha de administrar por inmersión o por infusión, de acuerdo con las normas establecidas por cada Conferencia episcopal (cf. núm. 854).


Elementos teológicos
Aunque la terminología, distinguiendo la materia y la forma del sacramento, ha sido abandonada por el Catecismo de Juan Pablo II, todavía resulta útil para describir los diversos elementos que concurren para la validez del sacramento:
Materia
La materia remota del sacramento del bautismo es el agua verdadera y natural. Simboliza la regeneración a la vida espiritual porque es el principio de la vida natural. Indica purificación y vida nueva. El agua usada en la celebración del sacramento ha de estar bendita o bendecirse durante el rito. La materia próxima con tres modalidades que son consideradas válidas: la inmersión, el derramamiento y la aspersión.

Forma
En Occidente la forma es «Yo te bautizo en el nombre...». En Oriente en cambio y queriendo subrayar la eficacia del sacramento independiente del ministro se usa: «El siervo de Dios, es bautizado...». También se discutió si era necesaria la mención a la Trinidad o bastaba bautizar en nombre del Señor Jesús. El Concilio de Florencia de 1439 declaró la necesidad de la fórmula trinitaria, teniendo en cuenta las palabras de Jesús: «... Y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Es de notar que en épocas recientes se han visto dentro de la Iglesia Católica clérigos que innovaron con otras formas bautismales y que han llegado a poner en duda la validez con la que el sacramento fue administrado. Un caso reciente se observó con la Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe del 1 de febrero del año 2008 en el que se declaró que los bautismos administrados bajo la fórmula «I baptize you in the name of the Creator, and of the Redeemer, and of the Sanctifier» y «I baptize you in the name of the Creator, and of the Liberator, and of the Sustainer» son absolutamente inválidas y que en esos casos debe administrarse el sacramento con la fórmula trinitaria tradicional.
Es responsabilidad de los padres, de los padrinos y del ministro que se imponga al bautizando un nombre propio del sentir cristiano




Ministro
En cuanto al ministro del sacramento, se considera ministro ordinario el obispo, el sacerdote y el diácono. Si el ministro ordinario estuviera impedido por algún motivo, el catequista u otro destinado para esta función puede administrarlo. Ahora bien, en caso de necesidad, cualquier persona puede hacerlo, siempre que con este rito quiera cumplir lo que desea la Iglesia a través de él. El código de derecho canónico recomienda que el párroco ofrezca al obispo la posibilidad de bautizar a los adultos mayores de catorce años (cf. canon 863).
Sujeto
Todo ser humano que no haya recibido el bautismo puede acceder a él. En caso de que sea un adulto, éste ha de manifestar su deseo de recibir el bautismo y haber recibido la necesaria instrucción acerca de la fe y de las obligaciones que contrae, mediante un período de catecumenado.
El bautismo de niños es una práctica muy antigua en la Iglesia católica y está confirmada textualmente en escritos del siglo II. Quienes lo cuestionan también suelen cuestionar la teología del pecado original. Ahora bien, no se suele permitir el bautismo de niños que son hijos de no cristianos a menos que estos lo soliciten o que el niño se encuentre en peligro de muerte. El código de derecho canónico de 1983 (canon 868) indica además las siguientes condiciones para el bautizo de niños:
§  El consentimiento de los padres o al menos de uno de ellos (o de quienes hacen las veces de padres)
§  La esperanza fundada de que el bautizando será educado en la religión católica. Si esto no se da, ha de diferirse explicando la dificultad a los padres.
§   
Padrinos

Normalmente se da un padrino al bautizando quien de alguna manera presenta al candidato y se compromete a la educación cristiana del mismo. Pueden ser un padrino o una madrina, o bien dos padrinos y dos madrinas. La edad mínima para ser padrino es de 16 años. Ha de ser católico y haber recibido la primera comunión.
Efectos
Los efectos del sacramento según la teología católica son: el perdón de los pecados (se perdona el pecado original, todos los pecados personales y las penas temporales que merezca por ellos), la unión con Cristo dada por el carácter sacramental, el don del Espíritu Santo, el ser hijo adoptivo de Dios Padre, el integrarlo como miembro de la Iglesia.
A efectos prácticos, el bautismo y más concretamente, la partida de bautismo, adscribe al bautizado a la iglesia católica, una vez hecho esto, es necesario apostatar por la ley canónica para desvincularse de la misma.

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